Schopenhauer y las mujeres.

Autor(es): Francisco Otero

Dentro de la teoría de conjuntos podemos decir que Schopenhauer agrupó el odio a las mujeres dentro de un odio más abarcador, el odio y desprecio al género humano. Este filósofo berlinés (1788-1860) profundamente antipático, racista, llegaba a calificar a las personas de “vulgares bípedos”. Y si su perro se portaba mal lo tildaba de “humano”. Pero lo que quisiera resaltar en este escrito es lo que Schopenhauer pensó, dijo y escribió sobre la mujer.

En un afán de buscar en su biografía algo que explique la actitud anti mujer de Arthur descubrimos que cuando tenía quince años la vida se le complicó enormemente al suicidarse su idealizado padre, veinte años mayor que su madre. No tardó él en acusar a su madre de provocarle celos con sus frecuentes reuniones literarias donde acudían jóvenes intelectuales. A la vez sospechaba que su padre estaba volviéndose loco, siguiendo los pasos de una hermana mayor. ¿Serían éstas algunos pilares para su obra filosófica? ¿Su fascinación por comprender la locura? Durante sus años berlineses (1820-1831) Schopenhauer visitaba el Hospital de la Charité de Berlín y estudiaba lo irracional de los enajenados del manicomio. Llega a postular el rol prominente de la sexualidad y la represión de la misma, como causas de la insanía mental. Años después en 1914 Otto Rank acusaría a Freud de la extraña coincidencia entre su concepto de la Represión (Vedrängung) con la del filósofo.

No se tiene bases para saber por qué surgió tempranamente esa relación desconfiada y resentida hacia su madre, pero de que fue in crescendo, lo fue. Luego de estudiar medicina en Gotinga, Arthur se trasladó a Berlín para iniciar estudios de filosofía. Para 1813 su madre reaccionó mordazmente frente a su tesis doctoral, Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente, apreciando que por el nombre parecía un libro para farmacéuticos.

En 1820, ejerciendo en Berlín como profesor de filosofía sostuvo una relación con la actriz Caroline Medon, una extravagancia para un alma misógina como la de Arthur. Son amantes y parece que la cosa va para más: quiere desposarla a pesar de que Caroline es una mujer socialmente devaluada y lo más alejado a lo que era socialmente su madre. Al parecer el filósofo llegó a creer que el matrimonio lo adornaría con prestigio social y respetabilidad. Pero su relación con Caroline no prosperó. Se tienen testimonios (Moreno Claros, 2014) de que la Medon no pintaba como la esposa ideal para un académico, y que ella no parecía serle fiel. Incluso dio a luz a un hijo que no podía ser de Schopenhauer por imposibilidad temporal. La relación no progresó pero no se rompió del todo, teniéndose noticias de una relación epistolar y hasta se sabe que Schopenhauer llegó a legarle una pensión en su testamento.

Posteriormente, una serie de sucesos conocidos como el affaire Marquet tuvieron lugar en 1821. Louise Marquet, una vecina costurera, fue sorprendida por Schopenhauer invadiendo su espacio de descanso en las horas de ausencia de Schopenhauer. Arthur reaccionó agrediéndola físicamente, escalando una discusión muy subida de tono que derivó en discusión acalorada y llegando a empujarla escaleras abajo. La mala suerte quiso que la mujer perdiera pie y rodara escaleras abajo dando con sus huesos en la calle». El suceso pasó a mayores. Marquet entabló un proceso judicial que terminó cinco años después. Debió compensar a su víctima con el pago de una pensión vitalicia.

No a lo femenino tradicional

Tenemos así el clima emocional que marcó al filósofo. Suya es una calurosa crítica de lo femenino tradicional, es decir, lo femenino subordinado a la maternidad. La madre de los filósofos les sirve de base, donde la mujer suele aparecer no solo como madre, sino sobre todo como educadora. La profesionalización de la mujer a través de las letras en la sociedad moderna e ilustrada. Y aunque el tema no consta en sus escritos, Schopenhauer nos hace pensar que suscribe todos y cada uno de los prejuicios que sobre la mujer —a favor y en contra— tenía la sociedad tradicional. No se contenta con solo reconstruir el repertorio de prejuicios subordinantes y subalternizantes contra la mujer, sino que desmonta y desmiente los más perjudiciales para el desarrollo y la actualización de las potencialidades de la mujer.

Este hombre de aspecto amargado de estatura baja y rasgos poco armoniosos por lo general caminaba acompañado de su perro. Contaba con muy pocos amigos debido a su talante soberbio. Se sabe que recogió prejuicios hostiles contra la mujer de sus numerosas y variadas lecturas, sino a través de sus viajes y amistades cercanas. Una de estos vínculos que le dejaron huella fue la cariñosa madre de un amigo suyo en Le Havre con quienes pasó dos años, lo que pensamos lo hizo descubrir y conectar puntos diversos de su emocionalidad. Después de todo estamos frente a una persona de excepcional inteligencia…. Y quizá sí llegó a ver a la mujer más allá de todas las adherencias de la cultura de su época. Si llegó a verla más allá de la maternidad y a denunciar el naturalismo cientificista y determinista, abriendo la posibilidad de desajustar el lazo mujer-madre, es posible que también haya podido ver a la mujer más allá del deseo y más allá de la belleza (cf. El mundo…i, § 39, p. 244).

Referencias

Moreno Claros, Luis Fernando. (2014). Schopenhauer: una biografía. Madrid: Trotta.

Schopenhauer, Arthur. (2005 [1844]). El mundo como voluntad y representación. Tomo ii. Madrid: Trotta. Traducción, introducción y notas de Pilar López de Santa María.

———-. (2004 [1819]). El mundo como voluntad y representación. Tomo i. Madrid: Trotta. Traducción, introducción y notas de Pilar López de Santa María.

Serna Castro, Yobany. (2008). Volpi, F., comp. Arthur Schopenhauer. El arte de tratar a las mujeres. Bogotá: Villegas Editores, 127 pp. [reseña] Praxis Filosófica. Nueva serie, No. 27, Julio-Diciembre 2008: 311-313.

Autor (es):

Francisco Otero

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